jueves, 20 de septiembre de 2012

San Gil/Curití/Pescaderito (Colombia)

San Gil

Para ir desde Bucaramanga a San Gil teníamos que tomar un bus ($12.000) en una curiosa parada ilegal en  Floridablanca de “Pare papi, quiero piña”... Allí siempre había puesto de piñas, tan famosas en la zona, sobre todo las de Lebrija.
 

Tras casi 3 horas un movido viaje por sinuosas llegamos a San Gil a 96 kilómetros de Bucaramanga y que cuenta con cercade 50.000 habitantes y se nota bastante actividad turística especialmente de “Turismo aventura” y deportes extremos. Está ubicado al lado del río Fonce, especial para hacer rafting, espeleología o torrentismo (descenso por  caídas naturales de agua con la ayuda de una cuerda)  

San Gil es un lugar céntrico para visitar distintas atracciones, y un buen sitio para realizar deportes extremos, aunque la verdad no me animé a ninguno de ellos, porque no me terminan de convencer. Sigo prefiriendo mi caminatas por senderos sin turistas.


En San Gil volvimos a encontrarnos con Karissa y Alicia que habían decido no ir a Bucaramanga. 


Con ella fuimos a un municipio vecino, Curití.


Desde Curirí caminamos unos 25 minutos por una carretera sin asfaltar hasta llegar a Pescaderito, el balneario más importante de Santander, es visitado por muchas personas de todo el país y el mundo, este es uno de los innumerables pozos existentes en el sitio.



Es un sitio ideal pasarlo bien. Te puedes lanzar a los pozos desde varios metros de altura y poder a prueba tu adrenalina por décimas de segundos.



Y al mismo tiempo te puedes relajar con los lindos paisajes y la tranquilidad que allí se respira.






 

Un sitio, sin duda, para estar von buenos amigos.

 




Ésta es una vista nuevamente de San Gil, ya de vuelta a la ciudad.



El mercado de San Gil es el típico ejemplo de mercado latinoamericano. Bullicioso, caótico, encantador...


El último día fuimos a jugar Tejo,  versión moderna del Turmequé de los indígenas, fue declarado deporte nacional de Colombia por el Congreso de la República en junio del 2000.
 
Este deporte autóctono de Colombia, era practicado ya hace más de 500 años por los habitantes de la altiplanicie cundiboyacense en los departamentos de Cundinamarca y Boyacá.

El juego del turmequé consistía en lanzar un disco de oro llamado "zepguagoscua", el cual evolucionó con los siglos en el juego del tejo practicado hoy en Colombia y de donde ha salido a sus países vecinos. Al popularizarse, el "zepguagoscua" fue sustituido por un disco de piedra y actualmente se usa uno de metal (tejo).


Para jugar  Tejo sólo hay que acercarse a una de las asociaciones de la ciudad y pedir una pista. Es gratis, lo único que pagas son tus bebidas, muy baratas por cierto. Es, por decirlo así una especie de pena, un sitio de recreo y encuentro con buenos amigos.




lunes, 9 de julio de 2012

Bucaramanga (Colombia)

Tras dejar el caribe, me vine en bus nocturno hasta Bucaramanga, en la provincia de Santander, al centro de Colombia.

El trayecto fue de unas 11 horas, pero se me hizo corto porque fui practicamente durmiendo todo el tiempo.

Es increíble como se puede adaptar uno a este tipo de viajes. Recuerdo que antes apenas podía aguantar 3 horas en avión en las era  imposible relajame y menos dormir.

Ahora, en cambio, tengo travesías en más de 15 horas en bus, de las que puedo dormir tranquilamente 10 horas.

 
Ya en Bucaramanga tomé un taxi en la estación y me dirigí a la casa de Carolina, mi CS, que me esperaba.

Carolina es un cielo de niña. Puro amor. Me recibió con una desayuno y fuimos a dar una vuelta por la ciudad.

Bucaramanga es conocida como la «Ciudad Bonita», «Ciudad de los Parques»,  o «Ciudad Cordial».

Lo de los parques es lógico...


 Lo de bonita, según me contaron es más por la comparación de ésta con otras ciudades colombianas en los años 80. En esa época, las cosas estaban tan mal por el narcotráfico y la violencia, que Bucaramanga sobresalía entre las demás por su tranquilidad y bonitas calles limpias.

Hoy en día es un ciudad normal, como tantas otras. Con sus calles comerciales y mercados de comida.


Y mucho más parques...


Una noche salimos Carolina, su prima y yo a bailar salsa a Calison, el mejor bar para salsa de Bucaramanga.

Tras la cenita y antes de salir, nos tomamos la pertinente botellita de Guaro(aguardiente). A diferencia de nuestro aguardiente de 40%, éste sólo tiene 29%, pero como está tan rico y entra tan bien, uno bebe y bebe y sin darte cuenta ya estás happy...


Mucha gente me preguntaba porqué había venido a Bucaramanga, que no es una ciudad para nada turística. De hecho sólo tiene un hostel y ningún hotel que se pueda considerar barato. Sólo hay algunos más de negocios, y para la gente que viene a operarse aquí de la vista en sus famosas clínicas, que es otra de las cosas por las que Bucaramanga es conocida.

También es famosa por los vuelos sin motor en parapente (Paragliding).


Pues una de las razones por las que vine a Bucaramanga fue por la cercanía a Lebrija, la ciudad homónima a la mía.
 

Pero de eso hablaré en mi próximo post.

Del resto de días en Bucaramanga no hay mucho especial que resaltar. Salvo parques...


Pero el mejor recuerdo de Bucaramanga fue, por supuesto,Carolina, de la que curiosamente no tengo apenas fotos. Es la chica del centro con pantalones blanco.

Ahí estábamos jugando a un juego bien divertido que invitaron sus vecinos y al que juegan todas los miércoles noche. Es una especie de juego de rol en que pasan de un mundo a otro y tienen premios que los protegen. super interesante. Deberían patentarlo de verdad.


La historia con sus vecinos es super curiosa también. Sorry es algo larga, pero tengo que contarla.

Resulta que como suelo hacer, para Bucaramanga había escrito a 3-4 personas. Sólo Carolina me daba alojamiento, pero había otra chica que decía de quedar para tomar algo.

Un día me llamó para preguntarme sobre Berlín por temas de su trabajo y me pasé por su oficina para contarle sobre mi vida allí y cómo es la ciudad y la gente.

Ella es la embajadora de CS en Bucaramanga, pero no conocía a Carolina. Nada raro pues era practicamente nueva.

Pero Carolina, que así también se llamaba la embajadora, me dijo que me pasara por el hostel Kasa Guane, donde ella había vivido durante 6 meses trabajando en el bar. Era el mismo hostel de Mario, mi amigo suizo, y donde también había trabajado largo tiempo el ex-novio de mi CS Carolina.

Reproduzco la conversación más o menos como recuerdo. (Perdonen algún posible lapsus)

Javier: -"Si has trabajado en Kasa Guane, entonces conoces la ex-novia de Raúl, que siempre iba a buscarlo al hostel. Ella es mi CS, Carolina".
Carolina: -"No, a ella no la conozco. En aquel entonces Raúl estaba con su novia de siempre, una pelada llamada Laura..."
Javier:"Claro, es ella, Laura Carolina..."

Silencio y asombro absoluto en su cara...

Por fin reaccionó:

Carolina: "Noooo.. No me lo puedo creer. Javier, acabo de tener un Déjà vu. Tú eras el que estaba en mi finca hace dos días cuando entré en la casa de Laura a dejarle el colchón para la visita de CS que tenía, verdad? Tú eres su invitado. Y nos vimos ayer en la mañana y ni nos hemos reconocido.."

Así fue. El mundo es un pañuelo. Mis dos CS eran vecinas en una finca. Pared con pared, viviendo en el mismo sitio tres días y ni lo sabíamos.

Decidimos gastarle una broma a Carolina y cada uno la llamo por separado diciéndole que llevámos a un amigo de CS. Fue divertido aparecer en su casa siendo los dos que éramos.

Al final cenamos allí entre amigos, tomando un vinito y jugando a su auto-inventado juego en la "guarida del mono", como llamaban a su finca compartida.


Ya  os digo que Bucaramanga no es nada del otro mundo, pero conocer a las dos Carolinas de CS en Bucaramanga es una obigación para todo el que quiera saber lo que es la hospitalidad colombiana.

Gracias, peladas!


jueves, 28 de junio de 2012

Taganga / Parque Tayrona / Santa Marta (Colombia)

Tras la buena experiencia de Cartagena de Indias, decidimos quedarnos juntos. Todos, menos Cyrus & Trevor de EEUU, que querían hacer un voluntariado.

Desde Cartagena tomamos un micro bus alquilado para nuestro selecto grupo de 10 personas, en el que se iba definiendo día por día que yo era el portavoz a la hora de negociar precios en restaurantes y demás sitios.

Y es que era único que hablaba español bien. Bueno, Mario super bien, pero con algo de acento y Nathan, de México, perfecto obviamente, pero al ser tan rubio, lo trataban casi como un gringo. A mí casi siempre me daban un precio más barato de primeras y yo conseguía negociarlo aún más barato. Me convertí en un negociador para cualquier tipo de cosa: almuerzos, masajes en la playa, jugos, hostales, buses...

Siempre me tocaba  a mí, pero es algo que yo hacía con el mayor de los placeres para esta gente tan encantadora.



Taganga es un pueblecito pesquero a unas 3 horas al norte de Cartagena de Indias. Es verdaderamente encantador.


No tiene mucho el pueblo en sí, por no decir nada que no sea sus preciosas playas caribeñas y su cercanía al Parque Nacional Tayrona.


Taganga tiene básicamente dos playas: la que véis en la foto de arriba y la siguiente, Playa Grande, que una calita a la que mucho turistas llegan en lancha, cosas que para mí no tiene mucho sentido. Nosotros decidimos caminar unos 30 minutos por el precioso acantantilado hasta rodear la montañita que se ve en foto de arriba al fondo.

Tras disfrutar de preciosos y, curiosamente, variados paisajes, llegamos a Playa Grande: otra maravilla para los ojos.



Allí almorzamos ricos pescados que pudimos elegir nosotros mismos hasta de ponerlos a la plancha: pez loro, pargo... Yo me quedé con un riquísimo y enorme pargo.

Al día siguiente decidimos irnos al Parque Nacional Natural Tayrona al que igual fuimos en un micro bus que yo organicé para que nos llevaran.

Tras pagar la tasa de ingreso de 35.000 pesos (unos 15€), preguntamos por un mapa orientativo del parque, aunque fuera una fotocopia. De manera muy antipática nos decían no tener, porque se les habían "agotado", cosa que ni Nathan ni yo nos creíamos, y protestamos. "35.000 y no nos dan un mapa? Increíble!!!"

Al día siguiente, caminando nos encontramos con algo bien gracioso. Encontramos un letrero sobre el que alguien había pintado: "2002 .$20.000 y ni mapa de regalo". Justo debajo "2010. $35.000 y siguen sin tener ni un puto mapa". Nosotros podríamos haber seguido la tradición...

Tras caminar unos 30 minutos a  través del parque, llegamos al camping Finca Don Pedro, según muchos, la mejor y más barata de las opciones dentro del parque.

Como éramos 10 y sólo habían 3 tiendas, a 4 de nosotros nos tocó dormir en hamacas. Cosa que está bien como experiencia, pero una vez y ya... Para una siestecita tiene que ser genial, pero es super incómodo para dormir toda una noche.




Al día  siguiente nos pusimos bien temprano en marcha, pues queríamos explorar el parque en el único día que teníamos y optamos por cruzarlo de vuelta por el otro extremo hasta salir a la carretera de Calabazo.

Eran unos 6 horas de caminata continua, pero sin duda que merece la pena.


 Además nos separamos en dos grupos: uno que se quedó en la playa, y volvió en bus, y el nuestro que cruzó todo el parque.


 La mayor parque del recorrido fue de subida a través de selva, cruzando pequeños riachuelos, visitando antiguos asentamientos indígenas precolombinos y subiendo por enormes rocas que uno no se explica como llegaron hasta ahí. Alguna vez nos tocó pasar por los huecos que se formaban entre ellas.


También hay playas espectaculares en el mismo parque. Playas que, afortunadamente, están protegidas, porque de verdad son una maravilla. Ésta se llama playa de "La piscina". Sólo le faltaría una escalerita para ser una piscina de verdad. Agua cristalina a no poder más.


Tras Taganga y Tayrona, decídí salir hacia el centro del país y dejar atrás el Caribe con bastante pena. El bus lo tomé desde Santa Marta, una ciudad que lamenté no haber podido visitar más que las horas previas al bus, porque se veía bastante interesante, con cierto parecido a Cartagena de Indias por su estilo colonial



Y por supuesto, tenía al 100% el mismo caracter caribeño de Cartagena...




sábado, 16 de junio de 2012

Cartagena de Indias (Colombia)


Bienvenidos a Colombia!


Tras ese larga travesía, arrivamos a la maravillosa Cartagena de Indias, una de las ciudades que quería visitar desde hace años.

Arquetipo de ciudad colonial, Cartagena es una maravilla arquitectónica para el visitante.


Da gusto perderse por su coloridas calles y plazas. Fundirse con los locales y turistas. Dejarse llevar por la agradable onda de su vida, tan cultural y caribeña.




Cartagena tiene un importantísimo puerto turístico, pero lamentablemente sus playas no merecen la pena, así que nos dedicamos al casco histórico en cuerpo y alma. Sólo salimos de allí para visitar el castillo San Felipe de Baraja. 


Construido en 1536 por militares españoles y esclavos africanos, como un fortín inexpugnable, sinónimo de poder y supremacía.

Desde el castillo se obtiene una preciosa vista panomárica de la ciudad, y puede apreciar la cruda realidad de las diferencias sociales. A un lado los lujosos rascacielos del paseo marítimo, al otro lado los pobre suburbios urbanos de su área metropolitana de 1,2 millones de habitantes. 



Entre estos polos tan opuestos, quedan el centro histórico,declarado en1984 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La Torre del reloj suele ser un pintoresco punto de encuentro, ideal para adentrarse por llas maravillosas calles del centro.


En Colombia aún se hacen trabajitos a maquina.


Y es que de alguna forma hay que ganarse la vida. 1 € equivale más o menos a unos 2.300 pesos colombianos.



Y se colocan las esquelas en plena calle.


Es una ciudad de contrastes como digo, incluso dentro el mismo centro. Pasas de ver una plaza super bonita decorada con una obraa del famoso artista colombiano Fernando Botero...


...y toparte de repente con una casa en ruinas de la que salía un arbol literalmente como podéis ver aquí.



La verdad es que Cartagena de noche es simplemente preciosa. Tanto por el clima, el ambiente, las casa, o el alumbrado.


La gente disfruta de la noche. Se siente en plena calle tan agusto como en casa, y en ella disfrutan de tus más diversas aficiones, como jugar al ajedrez.


Tuvimos la buena suerte de coincidir en la ciudad con el Festival de cine de Cartagena, y pudimos ver tanto el ambiente del evento, así como alguna película.


Captive beauty (Belleza cautiva), un documental super interesante sobre un concurso de belleza en una cárcel de mujeres de la ciudad de Medellín. Las muestra tal y como lo que son: mujeres, lejos de los típico estereotipos de mujeres peligrosas y lesbianas.


En ese ambiente de la noche cartagenera ver algunas cosas típicas, como los puestos de comida y a las palenqueras, es decir mujeres de piel oscura que en los vestidos multicolores caminan, moviendo las caderas y balanceando en sus cabezas las palanganas llenas de frutas frescas.

Las palenqueras son la imagen de una historia complicada y difícil de sus ancestros y simbolizan la lucha de los negros cimarrones (esclavos que con un gran valor huyeron de sus dueños para buscar un mejor futuro).



Pero lo más importante de mi estancia en Cartagena fue la consolidación de nuestro grupo de 10 personas, que era simplemente perfecto. Este grupo empezó a formarme durante la travesía en barco desde Panamá de dos barcos diferentes que tenían ya cierta amistad.



Dos argentinas, un canadiense, una pareja de Suecia, una alemana, dos suizos, dos americanos, un mexicano y yo. Babel???? Nos entendíamos a la mil maravillas!!!



Las ganas de pasarlo bien y disfrutar juntos era nuetsra mejor conexión



Una vez más, me veía envuelto en una especie de Big brother, donde cada persona parecía haber salido de un casting seleccionado integramente para completar y compenetrarse con el resto del grupo.

Vaya personajes!

Joe... amigo!!!

Mario...grande!

Anne, adorable!

Carla, cheeeeeeeeeeeeeee!
 

Carina tenía un acento super argentino, y me inventé una frase con muchos "ll" y "y" para ver como lo pronunciaría "esssha".

Como homejane a Carina, la linda rosarina, hicimos este video en el cada uno lo pronuncia con su respectivo acento.


Ahí empezó una bonita amistad que no sólo duró el tiempo que viajamos juntos.